Sinceramente...



Cuéntale a tu corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto...

Serie de acontecimientos para la vida cotidiana

Me desconocía, y no se manejaba el la insospecha con naturalidad, como si quisiera conocer las infinidades del encuentro. Hacía frío, y nos lo bebimos. Nos hizo bien la hostilidad, y no había más cansancio que el de la vida que transcurría al otro lado de la vereda.
Ser condescendiente con uno mismo, es un acto de maldad hacia la vida. Y ella no se quería, y no lo hacía para mejorar su vida ni su existencia, sino para que la quiera, porque era de la única manera en que conviniera desearla. Actuaba como extranjera de sus propios pasos, y quise largamente a aquella transeúnte que vagaba por las calles, que no me tenía. Estaba caminando en un mundo que había construido pero que le era lejano. Era una contradicción, todo lo era. Reía, y se burlaba del destino, como si en él no estuviese escrito que cuatro días de felicidad fuesen suficientes para vivir lo que nos queda.
Ella era su destino, su propia risa, y el llanto que la alejó de su propia existencia. Fue, y ya no lo es, para luego volver a serlo, como si fuera única, como si fuera incorruptible. Quizá lo sea, como una frontera entre los besos y el odio, aquel estado del alma indescifrable, que uno sospecha que padece, pero que en verdad, necesita para vivir.
Por eso la respiro, y aún creo vivir con ella, aunque no esté en su destino.







Sos otoño para mí.












Buenos Aires para mí, es siempre







Isabel Linares, confesiones de una señora adulta

Ahora que nos amamos sin reparos ni peros.
Ahora que no somos amigos ni amantes.

Amo a una mujer que me enseña amar, sabiendo que mi amor es incompleto, pues nunca lo llevé a cabo. Ella sabe amar, sólo que ahora lo hace de verdad.
Admiro a una mujer de cabello distante y mirada profunda. Me mata y me devuelve a la vida. Juega conmigo, me hace trizas, me reconstruye. Se divierte, porque soy su porvenir, y quiere amigarse con lo que le queda por vivir.

¿Cómo decirte que no te quiero más?
Me encantaría hacerlo, no tengo coraje.
La falta de valía.

Y ahora, ser cobarde, y la costumbre de tenerte.
Ahora, yo que no quería quererte.
Estoy feliz, pues no lo hago.
No somos tan humanos, te amo.

No quería quererte, y que seas mundana.
Ahora, insisto, te amo.
Nunca más serás querida.
Nunca más serás menos que la propia vida.

Todo...

93

"Pero el amor, esa palabra (...) Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses)..."



Julio Cortázar

Desvelo de Jazz

"La palabra es el único pájaro
que puede ser igual a su ausencia."
Roberto Juarroz


Del domingo
en que el silencio se hizo hueco,
y siendo una eterna turista
no caló hondo el miedo.
Del domingo que nos vio
peatones interminables
inconscientes, literarios
literales.
Del domingo
de hojas amarillas
y nuevas esquinas,
de ceñido cariño entre los ojos.
Del domingo en que las palabras
jugaron con mi boca
pero llegaron a destino
y ya nada sería igual.

Brillantina y Cabaret

Del año triunfal con brillantina,
dos meses antes del invierno
y dos años después de la muerte del poeta,
que vivió solo acompañado en su lejanía.

Acuarela de los pinceles que pintan
primaveras en otoño, flores de invierno
alamares en la alegría,
en la tristeza de los cantores.

Pensar que fue ayer, quisiera fuese hoy
que te amé en silencio, como los cobardes,
como los que no saben,
ni los pajaros bajaron de los arboles.
[No se animaron a hacer sufrir.]

Tardará otro año para que llegue el otoño
con él, los ojos que lloran,
los labios que rien,
el pelo para atrás, la hebilla seductora.

Ya no seré más poeta, tampoco solitario,
los pájaros causarán placer con su chirrido
pero la querré, y con ella,
la vida.

Será así, o te amustiarás
se descorrerá el velo, y serás aquel abril mustio y hostil,
donde alguien, te salvó
de la muerte y sus placeres.

...y cuenta nueva

todos están raros
hasta las canciones

salvo cuando giro y sonrío
y están ellos o vos

yo dejé de ser parte
o
tal vez nunca lo fui.



lo extraño que es el camino hacia "la felicidad"